Las personas sordociegas

La heterogeneidad del colectivo es una de las características más relevantes de la sordoceguera. Por tanto, el grupo de personas sordociegas presenta una gran diversidad y complejidad debido a la gran cantidad de variables que determinan las distintas característicias individuales motivadas a su vez por las diferentes particularidades que presentan cada uno de los déficits en una misma persona así como la combinación de ambos.

Particularidades que vienen determinadas por aspectos como:

Tipo de pérdida sensorial: deficiencias visuales y auditivas estables o progresivas. Deficiencias auditivas conductivas o neurosensoriales, deficiencias visuales que afecten a la agudeza visual, al campo visual o a ambos.

Grado de pérdida sensorial: totales o parciales. Con restos en ambos sentidos, con restos visuales y sin restos auditivos o viceversa o sin restos en ninguno de los dos sentidos (sordoceguera total), así como la funcionalidad de cada uno de los restos para la comunicación, la movilidad, el acceso a la información y el desenvolvimiento general, etc.

Momento de la vida y orden en que aparecen cada uno de los déficits: si ambas deficiencias son congénitas o adquiridas, congénitas ambas o adquiridas ambas, o bien una congénita y la otra adquirida, etc. Es importante destacar la importancia del momento de aparición de la deficiencia auditiva pues determinará el sistema de comunicación prioritario y natural de la persona sordociega ya que condiciona esencialmente el desarrollo de la comunicación y el lenguaje.

El nivel madurativo y de comunicación, la etiología o causa de la sordoceguera, el grado de instrucción alcanzado, la existencia o no de deficiencias añadidas, etc, son igualmente variables que, en combinación con las mencionadas anteriormente, contribuyen a la heterogeneidad de la población sordociega y a la diferenciación de cada persona y su diferente forma y grado de desenvolverse frente a las dificultades que le impone la sordoceguera.

No obstante, y atendiendo a la variable del momento de aparición de cada una de las deficiencias, es generalizada la siguiente clasificación, que orienta en características de funcionamiento más o menos similares, que, sin dejar de tener en cuenta otras tantas variables como las mencionadas anteriormente, ayuda a realizar el siguiente agrupamiento y clasificación del colectivo de personas sordociegas:

PERSONAS CON SORDOCEGUERA CONGÉNITA
PERSONAS CON SORDOCEGUERA ADQUIRIDA

  • Las personas con sordoceguera congénita son aquellas que nacen sordociegas o adquieren la sordoceguera en edad muy temprana.
  • Las personas con sordoceguera adquirida a su vez se pueden subdividir en tres grupos:
  1. Personas sordociegas con deficiencia auditiva congénita y una pérdida de visión adquirida durante el transcurso de la vida.
  2. Personas sordociegas con una deficiencia visual congénita y una pérdida de audición adquirida durante el transcurso de la vida.
  3. Personas nacidas sin deficiencias visuales ni auditivas y que sufren una pérdida de audición y de visión durante el transcurso de la vida.

Por otro lado, el que existan o no deficiencias añadidas, la situación de motivación o de privación ambiental que rodea a la persona sordociega, el momento en que se inicia la intervención respecto de cuando se produjo la sordoceguera, junto con las capacidades individuales genéticamente determinadas, dan como resultado personas sordociegas con diferentes posibilidades de funcionamiento y que dan pie a una clasificación se permite agrupar a las personas sordociegas en tres Niveles de funcionamiento:

BAJO NIVEL DE FUNCIONAMIENTO

Agrupa a niños, jóvenes y adultos de quienes se estima que su comunicación quedará limitada a aspectos básicos por no alcanzar lo que Fravel (1977) llama “Motivación cognitiva”.

La Motivación cognitiva describe el impulso/deseo infantil para interactuar con y aprender sobre el entorno por la simple búsqueda de conocimiento. Incluso cuando no existe la necesidad práctica de hacerlo y no hay refuerzo controlado externamente, ya sea social o material para controlar esa conducta.

La intervención se concretará en objetivos y actividades encaminados a desarrollar una forma de comunicación tan estructurada como las características de la persona sordociega permitan y un trabajo en habilidades básicas, que le ayude a conseguir una autonomía personal acorde a sus características.

NIVEL MEDIO DE FUNCIONAMIENTO

Agrupa a niños, jóvenes y adultos capaces de interesarse por el mundo cognitivamente (por las cosas y personas), capaces de general estrategias para la resolución de problemas y de llevar una vida semi-independiente.

La intervención debe contemplar objetivos encaminados a desarrollar un sistema de comunicación, habilidades útiles en la vida diaria, habilidades sociales y estrategias que le permitan desarrollar una actividad laboral protegida.

ALTO NIVEL DE FUNCIONAMIENTO

Agrupa a personas sordociegas sin otro limite cognitivo que el derivado de la propia sordoceguera y que demuestran estrategias de resolución de problemas e intereses que nos hacen pensar en ellos como susceptibles de llevar una vida y enseñanza normalizada con las ayudas necesarias.

La intervención debe contemplar siempre la introducción de contenidos académicos y/o culturales.

Es fundamental tener en cuenta la inclusión de las ayudas técnicas apropiadas en función de las características de la persona sordociega y las necesidades de cada nivel de programa.

Estos dos modos de agrupamiento de la población sordociega son muy útiles para estructurar la intervención psicopedagógica. El primero nos lleva a la elección de la modalidad y forma o sistema de comunicación más adecuada y el segundo favorece la secuenciación y propuesta de objetivos, de acuerdo a las características individuales, en el desarrollo de programas.

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